31 mayo, 2012

Grito



Hendijas que nadie puede ver, aperturas de ilusión.
Todo lo que huye aquí cae desde la imaginación.
No es la payasada para tu sentencia, ni tu dedo de verdad.
Es más una jaula en la oscuridad, un brazo atravesando candados.
Un mundo en el que habrá que hurgar, y quizás exista razón
para hundirme siempre allí a buscar el sol de las manos
Ese puño apretado que es un grito buscando escapar a la luz.
Y ese grito muchas veces, tantas veces, es tu grito,
que cae derramado, cercado y protegido por mi propia sombra.