
Se llevaron el oro, se quemaron los libros
Nos vendieron un cielo, nos vendieron saber
A pesar del metal, a pesar del fuego, a pesar del sol
No encontraron el brillo, ni encontraron a Dios
La ambición y el prejuicio, el odio y la muerte
Un reguero de pólvora, caballos e incomprensión
En tinieblas de sueños, en un mar de encuentro
Los vimos llegar, los vimos saquear y apuntalar
Revoltosos los ríos, tenebrosas las cruces
Bañando en sangre al trigo, con miedo desconocido
¿Cómo creer? Si la promesa nace en lo que perece
Cegada de vino, ajena de raíz, falta de Dios
15 junio, 2012
Sin Dios
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