15 julio, 2012
Desde la boca de un león
Veo tus dedos paseando por el marfil como en un tablero de ajedrez
Escondiendo bajo cada célula la sinfonía de los días, viva en tus manos
Es una caricia cruel enredarme en tu pelo, desnudándote en sueños
Suspendido en el humo como una telaraña atada al aire.
Tus ojos, la seda hipnótica, puertas para el cielo, para ir más allá
Los gritos de la ciudad viciada de distancias, de hojas sin abrirse
Como si las piedras pudieran suspenderse y sedimentar en tu ángel
Entre miradas que queman las vías del ensueño estoy derramándote,
Escupiendo fuego, pulverizado, desde la boca de un león
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